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AGUSTINA DIAZ DE CERIO
El día 6 de Julio de 2026 falleció en Vitoria Agustina Diaz de Cerio Lacalle a los 91 años.
Agustina era hija de Victoriano y Felisa, que vivían en la calle La Ribaza, el “barrio chino de Azuelo” por la cantidad de gente que vivía en esa zona del pueblo y que ahora está vacía.
Victoriano y Felisa tuvieron diez hijos: Asunción, Fermín, Sagrario, Luis, Mª Paz, Matilde, Teófllo, Fernando, Santiago y Mª Teresa. De todos ellos, ahora viven Asunción, que es religiosa, Matilde, Fernando, que vive en Italia, y Santiago.
Agustina era una mujer que perteneció a aquella generación de las dos carreras, tanto para los hombres como para las mujeres. Lo recordamos, una vez más; los hombres tenían para elegir dos carreras, la del campo y fraile, las mujeres podían elegir entre ir a servir o monja. Agustina eligió ir a servir, varias de sus hermanas se fueron monjas. Agustina se plantó nada menos y nada más que a servir en Madrid, junto con otras cuantas azuelucas, que hicieron piña y pasaron en la capital del reino unos años de su juventud muy buenos, disfrutando todas en compañía su tiempo libre o festivo. Conocieron muy bien Madrid y pasearon por el parque del Retiro y de la Casa de Campo.
Aunque en Madrid parecía una señorita, cuando en verano venía a Azuelo a pasar las vacaciones, cogía la hoz y tiraba de mano entre sus hermanos que formaban una buena cuadrilla de segadores.
Regresó Agustina de Madrid y se fue a Vitoria, donde también hay una nutrida colonia de azuelucos y azuelucas. Muchos de ellos hicieron cuadrilla y en Vitora fue donde se enamoró de otro azueluco, Javier Pascual “El Templao”. Se desposaron y tuvieron dos hijos, Javier casado con Araceli, y Maribel.
Agustina trabajó en Vitoria en Osakidetza hasta que se jubiló, juntamente con su hermana Matilde. Agustina fue a Madrid, fue a Vitoria pero donde se encontraba cómoda y a gusto fue en Azuelo. Mientras su marido Javier pudo conducir venían a Azuelo todos los fines de semana y vacaciones. Tanto que con su hermana Matilde se quedaron la casa madre que tenían en Azuelo e hicieron dos viviendas, una para cada una.
Agustina ha fallecido y con ella se va un poco de aquel barrio chino que tanto ambiente y alegría daba a La Ribaza. Cada vez son menos los azuelucos que quedan de esa generación que tanto trabajó durante toda su vida, aunque ella tuvo la satisfacción de disfrutar de su jubilación durante muchos años.
Desde aquí, la Asociación Santa Engracia quiere hacer llegar su pésame a sus hijos, Javier y Araceli, Maribel, sus nietos Amalur y Eneko, a sus hermanos y familiares.
