XVII MARCHA “RUTA DE LOS LAVADEROS”

17 Julio, 2026

Colabora

Asociación C. R. Santa Engracia

XVII Ruta de los Lavaderos

El 20 de junio de 2026 nuestra Asociación Santa Engracia, junto con las asociaciones de pueblos vecinos —Katxupin de Espronceda, Nuestra Sra. de Collantes de Aguilar de Codés, Peñablanca de Torralba del Río, Grupo de Senderismo de Bargota y Los Cigüeños de El Busto—, organizaron la actividad Ruta de los Lavaderos en su décimo séptima edición, para recorrer caminos de pueblo en pueblo en busca de sus lavaderos.

Los objetivos de esta marcha de senderismo son múltiples y se pueden concretar en promocionar y dar a conocer el patrimonio menor de los pueblos por los que discurre la marcha, como lavaderos, fuentes, ermitas, aljibes... restaurados en unos casos con la colaboración de los vecinos y en otros por la Agencia Teder; disfrutar de los campos y paisajes, para muchos de los participantes inéditos y desconocidos, practicando el senderismo; y, por último, lo que es más importante, convivir durante toda la jornada con personas de los distintos pueblos y todos los forasteros que a la jornada acuden.

Participaron en la marcha cincuenta y siete senderistas. Unos partieron desde el punto de inicio en Azuelo, otros se fueron agregando a lo largo del recorrido, concurriendo todos en Azuelo para asistir a la comida de hermandad. Los más valientes, decididos a hacer todo el recorrido y bien pertrechados para afrontar la marcha, partían desde el Lavadero de la Fuente de Azuelo, haciendo una breve parada en el segundo lavadero de Azuelo, el de la Calzada del Monasterio Benedictino San Jorge, y de allí tomaron la dirección a Bargota. Una agradable temperatura y una suave brisa que descargó un chaparrón antes de llegar a la Fuente de Las Pilas. Las primeras rampas del camino se hicieron notar hasta subir al llano de Mora. Al llegar a la Fuente de las Pilas había subido la temperatura y amenazaba ya con un día de fuerte calor.

Prosiguieron los senderistas ascendiendo por el camino de Valdelobos y La Espina hasta llegar al alto de Garañango, coronando la cota más alta del recorrido, donde se asientan los "molinos" del parque eólico Las Llanas de Codés. Este punto del recorrido es privilegiado para admirar el paisaje; desde allí se divisa al norte el Valle de Aguilar con todos sus pueblos enmarcados con el fondo de la Sierra de Codés, y al sur el Valle del Ebro con las ciudades de Logroño y Viana y todos los pueblos que las circundan. Para alivio de los participantes, desde este punto hasta Bargota es un suave y prolongado descenso que los senderistas agradecen y con el que recuperaron fuerzas.

Mas donde recuperaron fuerzas, como todos los años, fue al llegar a Bargota. Allí la intendencia de la marcha estaba esperando a los senderistas para ofrecerles, al cobijo del frontón cubierto, un almuerzo de cuchillo y tenedor: huevos fritos con panceta, vino y agua frescos. Tras el almuerzo, los senderistas reanudaron el itinerario con rumbo a Espronceda, pasando por el monumental lavadero de Bargota y la Fuente de las Espilas.

Eran las doce cuando los senderistas llegaban a la Plaza de Espronceda, tras pasar por el lavadero, que este año estaba sin agua. En Espronceda tuvo lugar el avituallamiento a base de agua y naranjas frescas, para reponer las fuerzas que habían desgastado en las fuertes rampas que hay desde Bargota al alto de la Sierra desde donde se divisa Espronceda.

Desde Espronceda emprendieron la marcha hacia Torralba del Río teniendo en el punto de mira el pico de Yoar, el más alto de la Sierra de Codés. A la llegada a Torralba del Río, los senderistas descansaron en el lavadero. Tras abastecerse de naranjas y agua, iniciaron la última etapa de la marcha. Al poco de salir de Torralba, los senderistas se pararon en el segundo lavadero de Torralba, el Lavadero de la Lusa.

Desde el Lavadero de la Lusa tomaron los senderistas el camino hacia Azuelo. Antes de llegar, pasaron por la ermita de San Simeón.

Eran las dos de la tarde cuando, con la llegada de los senderistas a Azuelo, se daba por terminada la marcha circular que habían emprendido a las ocho de la mañana. Los senderistas, tras cambiarse de ropa y asearse un poco, se dirigieron al Patio de La Conrada, donde iba a tener lugar la comida.

A las tres de la tarde los senderistas dieron buena cuenta del menú que las socias de la Asociación Santa Engracia les habían preparado: cogollos de Tudela con anchoas en salazón, langostinos de entremés, pochas con chorizo y guindillas, filetes de ternera a la cazuela y melón de postre, regado con vino rioja crianza. Cerraron la comida con café, tarta y licores.

Tras la comida, una descansada y prolongada sobremesa puso fin a la jornada que une pueblos acortando distancias entre sus gentes, relacionadas por medios de vida de antaño que tenían en común la vida social que se hacía entonces en los lavaderos y en los anexos pilones o abrevaderos para el ganado. Una jornada de convivencia que en todos los asistentes dejó un grato recuerdo y en cuya despedida, como ya es habitual todos los años, las frases que más se oyeron fueron: "¡Hasta el año que viene!" y "¡Antes nos veremos en Bargota, en 'La Brujería', el 19 de julio!"